
¿Alguna vez te has preguntado con qué frecuencia deberías cambiar la arena de tu gato? Es una pregunta muy frecuente, y seamos sinceros, todas las recomendaciones contradictorias pueden resultar confusas.
Vamos a explicarlo para que sea más fácil
Primero, un factor importante es el tipo de arena que uses: no todas son iguales, por lo que requieren un cuidado especial.
Arena aglomerante de arcilla (la más popular): Retira los desechos a diario. Luego, cambia completamente la arena cada dos o cuatro semanas si tienes un gato. Si tienes más de un gato, probablemente prefieras cambiarla completamente cada una o dos semanas.
Arena no aglomerante: Esta arena requiere cambios más frecuentes; planea cambiarla completamente una vez por semana.
Arena de cristal: Es excelente para controlar los olores y dura un poco más. Normalmente, se cambia la arena completa cada tres o cuatro semanas.
Arenas naturales (como pino, trigo o maíz): La mayoría requiere un cambio completo cada dos o cuatro semanas, pero fíjate en la marca; algunas pueden ser diferentes.
Además del tipo de arena, otros factores también influyen. La cantidad de gatos que tengas es fundamental: más gatos significan un mayor uso, por lo que deberás cambiar la arena con más frecuencia. La dieta de tu gato también influye: si come comida húmeda, podría orinar más, lo que implica cambiar la arena con más frecuencia.
¿Cómo saber cuándo es el momento? Confía en tus ojos y tu olfato
Olor: Si hay un olor fuerte y desagradable incluso después de haber recogido la arena, es una clara señal: es hora de tirar la arena vieja.
Observación y tacto: Si la arena se ve sucia, ha cambiado de color o se siente húmeda y empapada, es imprescindible usar arena limpia.
Comportamiento de tu gato: ¡Obsérvalo! Si empieza a evitar el arenero o parece indeciso sobre cómo usarlo, es su forma de decir que ya no está lo suficientemente limpio.
Cambiar la arena correctamente también es importante; aquí tienes un sencillo paso a paso:
1. Tira la arena usada: Tira todo lo usado.
2. Lava la caja: Usa jabón suave y agua tibia para limpiar la caja vacía; evita los productos químicos fuertes, ya que los gatos odian estos olores. Enjuágala bien y sécala por completo.
3. Agrega arena nueva: Vierte arena limpia hasta que tenga una profundidad de entre cinco y siete centímetros.
Y un consejo rápido: Verter arena nueva sobre la vieja no es buena idea. Con el tiempo, se acumulan microorganismos y humedad, por lo que es recomendable vaciar y lavar el recipiente con regularidad. Ah, y no olvides: limpiarlo a diario es fundamental para mantenerlo reluciente y asegurarte de que tu gato quiera usar la caja.