Cómo Cepillar Los Dientes de tu Gato – Una Guía Sencilla y Sin Estrés

Cepillar los dientes de tu gato es fundamental para su salud, pero seamos realistas, al principio puede parecer problemático. ¿La buena noticia? Con un poco de constancia y los pasos adecuados, se convertirá en una rutina rápida y práctica.

No solo reduce los gérmenes en la boca, sino que también previene dolorosos problemas dentales antes de que aparezcan. A continuación, explicaremos por qué es importante, qué necesitas y cómo lograr que tu gato se sienta cómodo con el proceso.

Por qué cepillar los dientes de tu gato es fundamental

Los gatos tienen muchos más problemas bucales de los que crees; la mayoría de las veces, se deben a los restos de comida y la acumulación de placa. El cepillado regular soluciona esto:

Previene enfermedades bucales: Elimina restos de comida, placa y sarro, lo que reduce el riesgo de infección de encías y caries.

Refrescar su aliento: Una boca suave y sin aliento felino (¡una ventaja para todos!).

Mejorar la salud general: Un mal cuidado dental puede provocar infecciones que se propagan a otras partes del cuerpo, por lo que cuidar sus dientes mantiene su salud bucal.

Qué necesitas para empezar

Antes de empezar, toma estos elementos y busca un lugar tranquilo (una habitación tranquila donde tu gato se sienta seguro):

Un cepillo de dientes específico para gatos: Busca uno con un cabezal pequeño y cerdas suaves; esto facilita llegar a todos sus dientes sin molestarlos.

Pasta dental segura para mascotas: ¡Nunca uses pasta dental para humanos, es tóxica para los gatos! Usa fórmulas específicas para ellos (muchas tienen sabores como pollo o pescado para que sean más atractivas).

Extras para principiantes: Las bolitas de algodón y las gasas pueden ayudar con las limpiezas iniciales y con el secado bucal.

Golosinas: Ten a mano sus golosinas favoritas (como porciones pequeñas de pollo o pescado); se las darás después del cepillado para que sea una experiencia agradable.

Paso a paso: Cómo cepillar los dientes de tu gato

La clave es ir despacio, no apresures a tu gato. Así es como se hace:

Deja que se acostumbre al cepillo de dientes: Deja que tu gato huela y lama el cepillo de dientes. Si duda, moja el cepillo en un poco de jugo de atún o caldo de ave; esto le ayudará a asociarlo con algo sabroso. También puedes ponerte un poquito de pasta de dientes para mascotas en el dedo y dejar que la lama para que se acostumbre al sabor.


Empieza con una limpieza suave (para principiantes): Envuelve un trozo de gasa alrededor de tu dedo, sumérgelo en agua tibia con sal y frota suavemente sus dientes. Esto elimina los restos de comida y la placa sin abrumarlo.

Añade el cepillo de dientes: Aplica una pequeña cantidad de pasta de dientes para mascotas en el cepillo (aproximadamente del tamaño de un grano de arroz). Abre suavemente la boca de tu gato (puedes usar una mano para levantar ligeramente su labio superior) y cepíllalo con movimientos lentos y circulares, comenzando con solo 2 o 3 dientes.

Aumenta gradualmente: Si tu gato se mantiene tranquilo, añade algunos dientes más cada día. Céntrate en las superficies externas de los dientes (donde más se acumula la placa) y cepíllalo con suavidad, ¡sin frotar!

Limpia y recompensa: Después del cepillado, usa un algodón para limpiar cualquier resto de pasta de dientes. Luego, dale una golosina y muchas caricias; el refuerzo positivo es la forma en que aprenderá a tolerar (¡e incluso a disfrutar!) el cepillado.

Consejos profesionales para mantenerlo suave

Ten paciencia: Si tu gato se retuerce o intenta alejarse, tómate un descanso. Forzarlo solo hará que deteste el proceso. Inténtalo de nuevo más tarde, cuando esté más tranquilo (por ejemplo, después de una siesta).


No te apresures: Es mejor cepillar bien dos o tres dientes que apresurarte con todos y estresar a tu gato. En una o dos semanas, llegarás a cepillarle toda la boca.


Mantén los accesorios limpios: Después de cada uso, enjuaga el cepillo de dientes con agua tibia y déjalo secar al aire. Esto evita la proliferación de gérmenes.

Vigila si siente dolor: Si tu gato bufa, se retrae o parece dolorido durante el cepillado, deja de hacerlo y llama al veterinario; podría tener un problema dental oculto.


Ten repuestos si los necesitas: Si tu gato no te deja usar un cepillo de dientes, prueba con toallitas, enjuague bucal o polvos dentales aptos para gatos. ¡Algo es mejor que nada!

es_ESEspañol