
Elegir una caja de arena para tu gato se reduce a dos opciones principales: abierta o cubierta. Ambas tienen sus pros y sus contras; analicémoslas para que sea fácil de entender.
Cajas de Arena Abiertas
Los contenedores abiertos son bastante sencillos, y aquí te explicamos por qué funcionan (o no) para ti y tu gato:
Ventajas:
Mejor circulación del aire: Al no tener tapa, el aire circula libremente, por lo que los olores no quedan atrapados dentro del contenedor.
Fácil de revisar: Puedes revisar el interior para ver si la arena necesita limpieza o si tu gato tiene malos hábitos de baño, sin necesidad de levantar la tapa.
Apto para gatos: A la mayoría de los gatos les encantan. No hay nada que les bloquee el paso, así que pueden entrar y salir sin estrés. Esto es especialmente recomendable para gatitos o gatos asustadizos que les gusta vigilar su entorno mientras hacen sus necesidades.
Desventajas:
Olores que se propagan: Sin una cubierta, los olores de la caja de arena pueden extenderse por la habitación más rápido; conviene alisarla con más frecuencia para mantenerla fresca.
Pérdida de privacidad: Algunos gatos prefieren un poco de tiempo para sí mismos cuando usan la caja, y un espacio abierto no les ofrece ese escondite.
Desorden en la arena: Los gatos cavan y rascan de forma natural, por lo que la arena puede ser fácilmente pateada o arrastrada al suelo.
Cajas de Arena Cubiertas
Los contenedores con tapa (los que tienen tapa) sirven para contener el desorden y brindar privacidad. Esto es lo que debes saber:
Ventajas:
Mayor privacidad: La tapa crea un espacio acogedor y oculto para tu gato. Esto puede hacer que los gatos tímidos o ansiosos se sientan más seguros mientras hacen sus necesidades.
Control de olores: La tapa actúa como una barrera, atrapando los olores dentro de la caja. Esto podría hacer que tu habitación huela mejor entre limpiezas.
Menos arena por todas partes: Los bordes elevados y la tapa retienen la mayor parte de la arena dentro, incluso cuando a tu gato le encanta escarbar.
Desventajas:
Olores atrapados (para tu gato): Si bien mantiene la habitación fresca, los olores pueden acumularse dentro de la caja cerrada. Si no la limpias a diario, tu gato olerá mal, lo cual no le resultará divertido.
Más difícil de revisar: Tienes que quitar la tapa para ver si la arena está sucia o para revisar los excrementos de tu gato y detectar problemas de salud.
Algunos gatos las odian: Un espacio cerrado puede resultar estrecho o aterrador para algunos gatos. Es posible que eviten usarlo por completo o que les lleve tiempo acostumbrarse.
Cómo decidir cuál comprar
Todo se reduce a tres cosas sencillas:
1. Tu gato primero: Este es el factor más importante. ¿Tu gato es audaz o le gusta esconderse? A los gatos mayores o con dolor en las articulaciones les puede resultar más fácil entrar en las cajas abiertas. Si tu gato tiene miedo o ha tenido problemas con el arenero, empieza con uno abierto; es más seguro.
2. Tu casa: Si estás cansado de la arena en el suelo o de los olores, un arenero cerrado te ayudará. Simplemente recuerda limpiarlo con frecuencia para que tu gato no tenga que lidiar con los olores acumulados.
3. Lo práctico de limpiar: Los areneros abiertos son más fáciles: puedes recoger la arena a diario y limpiarla a fondo sin complicaciones. Los areneros cerrados implican quitar la tapa cada vez que quieras limpiar, lo cual es un poco más laborioso.