
¿Alguna vez te has preguntado qué contiene la arena de tu gato y por qué algunas son más efectivas que otras? Analicemos los tipos más comunes, de qué están hechas y cómo esto te afecta a ti y a tu gato.
1. Arena de arcilla (bentonita)
De qué está hecha: No es cualquier tierra: es arcilla bentonita, un tipo excepcional de mineral con una increíble capacidad de absorción.
Cómo funciona: Cuando tu gato orina sobre ella, la arcilla absorbe el líquido y forma grumos compactos y difíciles de extraer. Puedes retirar estos grumos fácilmente, dejando el resto de la arena suave en la caja.
Lo bueno: Es económica (ideal para quienes tienen un presupuesto ajustado), se puede encontrar en prácticamente cualquier supermercado o tienda de mascotas, y a la mayoría de los gatos les encanta su textura arenosa; se siente como si estuvieran escarbando en la tierra, algo natural para ellos.
Lo malo: Puede ser polvorienta, lo cual es una mala noticia si tú o tu gato tienen alergias. Además, es pesada para llevarla a casa desde la tienda, y al ser un mineral extraído, no es nada ecológica.
2. Arena de Cristal (Gel de Sílice)
¿De qué está hecha?: ¿Esas pequeñas perlas de colores? Son gel de sílice, el mismo que encuentras en pequeños paquetes dentro de zapatos o bolsos nuevos (para mantener la ropa seca).
Cómo funciona: En lugar de aglomerarse, el gel absorbe la orina como una esponja. Cuando está lleno, se vuelve amarillo, así que puedes saber cuándo es hora de removerlo o cambiarlo.
Lo bueno: Dura semanas (mucho más que la arcilla), controla los olores muy bien y casi no genera polvo. Ideal si odias cambiar la arena con frecuencia.
Lo malo: La textura es extraña para algunos gatos: esas perlas duras se sienten extrañas bajo sus patas, y algunos se negarán a usarla. Además, cruje cuando tu gato la pisa y es más lujosa que la arcilla.
3. Arena de pino/madera
De qué está hecha: Se compone principalmente de restos de madera de aserraderos: aserrín o virutas de madera prensadas en pellets. ¡No hay desperdicio!
Cómo funciona: Al mojarse, los pellets se descomponen y se convierten en aserrín suave. El pino también tiene un olor natural a madera que ayuda a disimular los olores, salvo los perfumes.
Lo bueno: Es ligera (¡fácil de transportar!), económica y totalmente biodegradable; por lo tanto, al tirarla, se descompone de forma natural en lugar de acabar en un vertedero.
Lo malo: No se aglomera, así que necesitarás una caja de tamizado especial para separar el aserrín húmedo de los pellets secos. Además, a algunos gatos no les gusta el olor a pino; pueden ponerles cara de asco.
4. Arena de Tofu
De qué está hecha: Se elabora con restos de soja (como los que no se usan para el tofu) mezclados con almidón de maíz para facilitar su aglomeración.
Cómo funciona: Forma grumos suaves y fáciles de recoger cuando está húmeda. Y, al ser de origen vegetal, es segura si tu gato mordisquea un poco (ideal para gatitos curiosos).
Lo bueno: Es poco polvorienta (buena para las alergias), algunos fabricantes permiten desechar pequeños grumos por el inodoro y se descompone de forma natural, lo que es respetuoso con el medio ambiente.
Lo malo: Los grumos pueden pegarse al fondo de la caja de arena (tendrás que raspar un poco), es más cara que la arcilla y, en ocasiones, atrae insectos (gracias a sus ingredientes vegetales).
5. Arena de Papel
De qué está hecha: Papel reciclado (periódicos viejos, cajas de cartón o incluso bolsas de papel) triturado o prensado en pequeñas bolitas.
Cómo funciona: Absorbe bien la orina, pero no forma grumos. Normalmente, se sacan las heces con una pala y se cambia la arena con más frecuencia.
Lo bueno: Es increíblemente suave, perfecta para gatos con patas doloridas (como después de una cirugía) o gatitos pequeños. Es ligera, no genera polvo y, al ser reciclada, es ecológica.
Lo malo: Recogerla es un poco sucio (el papel se puede deshacer), los olores desaparecen rápidamente (hay que cambiar todo el recipiente con frecuencia) y no se conserva bien con más de un gato.
¿Por qué la arena para gatos ha cambiado con el tiempo?
¡No siempre fue tan variada! En la década de 1940, los humanos solo usaban arena o ceniza para sus gatos: era sucia, maloliente y no servía para controlar los desechos.
Luego, en 1947, un hombre llamado Edward Lowe comenzó a vender arcilla bentonita seca como "arena para gatos". Era mucho mejor que la arena, pero seguía siendo polvorienta.
La gran revolución llegó en 1989: la arena de arcilla aglomerante llegó a las tiendas. Por primera vez, era posible vaciar solo los desechos en lugar de vaciar toda la caja, lo que ahorraba mucho tiempo.
Ahora tenemos todas estas opciones naturales (pino, tofu, papel) porque la gente quería algo mejor para los gatos con alergias y más respetuoso con el medio ambiente.
Cómo elegir la mejor arena para tu gato
Ya no se trata solo de lo que tú quieras, sino de las necesidades de tu gato:
Gatos o gatitos enfermos: Elige arena de papel o tofu. Es suave (no les duelen las patas) y es segura si comen un poco por accidente.
Alergias en casa: Elige arena de pino, papel o cristal: todas generan poco polvo, así que evitan los estornudos.
¿Quieres menos trabajo?: La arcilla aglomerante o la arena de cristal son la mejor opción. Recogerás menos y la arena de cristal dura semanas.
¿Ecológico?: Madera, papel o tofu: se biodegradan, así que no acabarás en los vertederos.
¡Y vigila siempre a tu gato! Si empieza a orinar fuera de la caja, a arañar la arena con fuerza o a evitar la caja por completo, es posible que desagrade la textura o el olor. Prueba un tipo único: los gatos son muy exigentes y puede que necesites uno o dos intentos para encontrar su favorito.